Aumento de precipitaciones: la posible desventaja para los agricultores de India

Los crecientes niveles de precipitaciones en el mundo serán un canal clave a través del cual los agricultores en los países en desarrollo estarán expuestos al cambio climático. Como se explica en este artículo, es esencial que los encargados de elaborar políticas reconozcan los riesgos potenciales para los ingresos de los agricultores derivados de estos cambios en los patrones meteorológicos. Estos hallazgos de investigación tienen implicaciones importantes para la manera en que medimos el impacto de los shocks ambientales en la agricultura.

Se espera que el cambio climático genere un aumento del 8% de las precipitaciones mundiales en la segunda mitad del siglo XXI. Es probable que esos cambios en los patrones de las precipitaciones tengan efectos significativos especialmente en los países en desarrollo, donde la agricultura pluvial es la que prevalece y los recursos necesarios para que los agricultores puedan adaptarse son limitados.

En la India, por ejemplo, que es el país que hemos estado estudiando, el 52% de las tierras agrícolas son pluviales y no tienen riego. Por lo tanto, los efectos de los cambios en los patrones de las precipitaciones constituyen un canal clave a través del cual los agricultores en los países en desarrollo están expuestos al cambio climático.

Esto plantea un reto político inmediato de diseñar redes de seguridad adecuadas para los agricultores que dependen de las lluvias. Hasta la fecha, la mayoría de las políticas destinadas a proteger a los agricultores contra los shocks a nivel de las precipitaciones se han concentrado en las sequías. Por ejemplo, casi todos los debates sobre la necesidad de métodos agrícolas climáticamente inteligentes para hacer frente a las anomalías de las precipitaciones se centran en desarrollar una mayor resistencia a la sequía.

En estos debates está implícito el consenso de que es poco probable que una mayor precipitación tenga efectos adversos en los agricultores. Este consenso se basa en esfuerzos académicos que enfatizan los efectos adversos de las sequías y que concluyen que una mayor precipitación tiene un efecto positivo o benigno sobre la producción y los ingresos agrícolas.

En investigaciones recientes, cuestionamos este consenso al mostrar que una mayor precipitación puede afectar negativamente a los agricultores, incluso cuando no genera inundaciones. Un aspecto central de nuestros nuevos hallazgos es la idea de que las áreas con mucha o poca lluvia rara vez se limitan a distritos individuales y más bien abarcan varios distritos.

Por ejemplo, la Figura 1 ilustra los patrones de las lluvias de monzón en la India durante el 2011. Es de notar que las áreas con una alta precipitación abarcaron varios distritos en el centro y el oeste de la India, mientras que las áreas con una baja precipitación abarcaron varios distritos en el noreste y el sur de la India.

 

Figura 1: Patrones de lluvias del monzón en India durante el 2011

El hecho de que los patrones de precipitación abarquen varios distritos, plantea la posibilidad de que los precios de los cultivos y los ingresos agrícolas de un distrito se vean afectados por las lluvias en los distritos cercanos. En otras palabras, las lluvias pueden tener lo que los economistas llaman “efectos indirectos espaciales”.

¿Por qué podrían importar estos efectos indirectos? Pensemos en un agricultor en un distrito de la India. Una mayor precipitación en ese distrito incrementará la producción agrícola de este agricultor y, para un precio determinado, aumentará su ingreso.

Pero si llueve más en un distrito, también lloverá más en otros distritos vecinos. Esto significa que cuando la producción de un agricultor individual aumenta a consecuencia de la lluvia, también lo hará la producción de todos los demás agricultores cercanos que están produciendo el mismo cultivo. Este aumento de la producción agrícola regional hará bajar los precios de los cultivos. Nuestro análisis empírico basado en datos a nivel de los hogares de la India proporciona evidencia de ese efecto indirecto espacial adverso en los precios de los cultivos.

Desde la perspectiva del agricultor, la caída de los precios de los cultivos puede ser ya sea una bendición o una maldición. El resultado dependerá de la capacidad de respuesta de la demanda del cultivo a cambios en los precios, lo que los economistas llaman la “elasticidad de precios”. Si la demanda del cultivo es “inelástica con respecto al precio”, entonces una disminución del precio dará lugar a un aumento menos que proporcional en las ventas del cultivo que a su vez hará que disminuyan los ingresos del agricultor.

La mayoría de las estimaciones sugieren que los alimentos tienden a tener una demanda inelástica, lo que hace pensar que es probable el escenario de la reducción de ingresos. De hecho, nuestro análisis confirma que este es el caso.

Para tener una idea del tamaño de este efecto adverso, pensemos en un distrito donde las lluvias del monzón en áreas vecinas alcanzan 100 milímetros más que el promedio histórico. Nuestro análisis señala que los hogares rurales en esas localidades sufren una reducción del 3,74% en el consumo total debido al efecto indirecto espacial.

Este resultado económicamente significativo tiene dos implicaciones importantes. En primer lugar, parece indicar que la opinión optimista de que una mayor precipitación tiene efectos positivos o benignos en los agricultores es algo que los encargados de elaborar políticas deberían reconsiderar. De hecho, puede ser que los agricultores que enfrentan una precipitación moderada a baja, en su propio distrito y una precipitación alta en los distritos vecinos les vaya peor debido a la precipitación.

En segundo lugar, nuestros resultados tienen implicaciones importantes en cuanto a la forma en que medimos el impacto de otros shocks climáticos y ambientales en la agricultura. Independientemente de si analizamos los efectos de los shocks meteorológicos (como la temperatura) o los shocks ambientales (como el agotamiento de las aguas subterráneas), es probable que los shocks abarquen regiones grandes. Como resultado de ello, es probable que tengan efectos indirectos espaciales con repercusiones importantes para el bienestar de los hogares en los países en desarrollo.

 

Autores:

Reshad N Ahsan es Catedrático Titular en el Departamento de Economía de la Universidad de Melbourne. Los intereses de investigación de Reshad se encuentran en la intersección del Comercio Internacional y la Economía del Desarrollo. 

Farzana Hossain está realizando un doctorado en Economía en la Universidad de Melbourne. Su investigación actual se centra en los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos en los hogares y las empresas en los países en desarrollo.