Preparándose para enfrentar las crisis: un conjunto de herramientas para las comunidades locales

¿Cómo deberían las comunidades locales prepararse para enfrentar posibles catástrofes como inundaciones, sequías o una crisis económica? ¿Qué recursos, internos y externos, están en riesgo y cuáles pueden usarse para superar esos riesgos? ¿Y esto requiere mecanismos de afrontamiento, retroceso, adaptación o algo nuevo? Esta columna describe un conjunto de herramientas interactivas probado en Tailandia que puede ayudar a desarrollar una estrategia para manejar una crisis.

¿Qué se puede hacer para fortalecer la comprensión de las organizaciones comunitarias sobre los riesgos del cambio climático y otras amenazas potenciales, y las acciones que se pueden tomar para reducir su impacto?

Con financiamiento del Newton Fund del Gobierno del Reino Unido, el proyecto colaborativo PEACE-BMR del Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo (IIED) y la Unidad de Investigación del Futuro Urbano  de la Facultad de Arquitectura y Planificación de la Universidad Thammasat en Bangkok, Tailandia, se han ocupado de esta pregunta. El enfoque incluye el uso de activos domésticos y comunitarios, y recursos externos a los que los miembros de la comunidad acceden regularmente, como terrenos escolares o mercados locales.

Además de las encuestas de hogares habituales, las discusiones grupales comunitarias y los talleres con múltiples interesados, también hemos desarrollado un conjunto de herramientas que los miembros de la comunidad pueden usar. Éstas, sirven como mecanismo para identificar recursos colectivos y planificar futuros impactos mediante la adaptación de las prácticas existentes. Sobre la base de colaboraciones anteriores, contratamos a arquitectos comunitarios de Openspace para crear un juego de herramientas interactivas y prácticas, que hemos puesto a prueba recientemente en tres comunidades en Tailandia.

Diseñando un kit de herramientas accesible y útil

El equipo de la Urban Futures Thammasat University había trabajado previamente con Openspace para desarrollar un juego de resiliencia urbana en el proyecto Ciudades costeras en riesgo. Ahí se tenía un enfoque a nivel de ciudad, con jugadores que representaban a los alcaldes de la Región Metropolitana de Bangkok, con un presupuesto y una cartera de inversiones, y enfrentando la amenaza de desastres que aniquilaban sus inversiones. Este juego se enfocó en los profesionales urbanos para considerar los impactos potenciales del cambio climático en las inversiones en infraestructura de la ciudad.

Esta vez diseñamos un juego de herramientas interactivo a nivel comunitario que se enfoca en siete tipos de recursos utilizados por los residentes de la comunidad: agua, comida, vivienda y personas, recursos económicos, activos comunitarios y nuevos recursos hechos de lo viejo (por ejemplo, materiales de reciclaje).

Conocida como "Kin dee you dee" (vive bien, come bien), la herramienta comienza con una discusión de conceptos clave, para asegurar que todos sepan qué se entiende por "riesgos", "recursos" y "cambio climático", entre otros. Esto se hace ajustando las palabras del rompecabezas y las cartas de definición.

Luego hay un ejercicio de mapeo, para observar qué recursos se usan y cómo, en un día y una semana típica. Los recursos identificados se fijan a un mapa de la comunidad, para ver dónde se agrupan esos activos, que son internos (parques infantiles, tiendas, canales) y externos (mercados húmedos, hospitales) para la comunidad, y qué áreas de la comunidad pueden pasarse por alto. Esta es también una oportunidad para discutir recursos problemáticos, como canales contaminados con aguas residuales.

Luego viene el impacto hipotético, como inundaciones, sequía o una crisis económica. ¿Qué recursos, internos y externos, están en riesgo? ¿Qué se puede usar para superar los riesgos? ¿Requiere esto mecanismos de afrontamiento, retroceso, adaptación o algo nuevo? La discusión puede llevar a identificar una estrategia para manejar la crisis.

¿Quién participa?

Los participantes definirán el resultado del conjunto de herramientas: ¿está el líder de la comunidad allí? ¿Cuál es la edad de los participantes? ¿Hay un equilibrio de género? Los participantes dependerán del momento de la sesión: una sesión de fin de semana atraerá a jugadores más diversos que durante la mitad de la semana durante el día, cuando muchas personas trabajan.

En una comunidad piloto tuvimos conversaciones con el líder, que tenía una lista muy clara de problemas clave. Cuando pilotamos el juego de herramientas con otros residentes, sentíamos curiosidad por saber si se identificarían los mismos desafíos. Si bien es posible que los problemas no se hayan enumerado en el mismo orden, descubrimos que en gran medida se relacionaron con los que habíamos discutido con el líder de la comunidad.  

En otra prueba piloto, los participantes incluyeron cuatro adolescentes. Inicialmente requirieron mucha persuasión para animarse a participar por completo. Los resultados de los adolescentes son diferentes: no son jefes de familia y, por lo tanto, pueden no tener la misma comprensión de cómo administrar los recursos domésticos y comunitarios y los posibles efectos de una crisis. Tener adolescentes jugando su propia ronda del juego podría revelar otras prioridades y estrategias de la comunidad, como el uso de tecnologías móviles.

Finalmente, esta herramienta particular está diseñada para aquellos que están bastante familiarizados con los problemas ambientales. En el primer rompecabezas de “definiciones”, muchas de las palabras requieren una terminología complicada. Esto también significa que los participantes deben ser lectores confiados, aunque una buena facilitación puede ayudar a aclarar los significados. La herramienta fue diseñada para ser bastante visual, con pictogramas, tarjetas simples, banderas y mapas, para que sea fácil de usar.

Afinando el juego de herramientas

Si bien la prueba piloto ha revelado algunas modificaciones necesarias, el proceso ha permitido una discusión interactiva de los recursos y problemas de la comunidad, que se pueden resolver usando mecanismos comunitarios combinados con apoyo externo. El proceso, con sus herramientas visuales e interactividad, plantea problemas que de otro modo no podrían descubrirse mediante una simple discusión y presenta una comprensión más aterrizada de la situación.

 

Autora:

Diane Archer es Investigadora Principal del Grupo de Asentamientos Humanos del Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo (IIED). Se especializa en el desarrollo liderado por la comunidad urbana, la resiliencia urbana y la respuesta humanitaria urbana.