Medio ambiente, energía y naturaleza

Remesas de emigrantes: ¿una oportunidad para adaptar la agricultura al cambio climático?

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Christian Ndzie Omgba and Babacar Sene

El aumento de las remesas de emigrantes hacia los países en desarrollo ha impulsado a los economistas a evaluar los efectos de estos movimientos de capital en la producción agrícola de los países receptores. En los resultados de estos estudios se revelan impactos contrastantes, tanto perjudiciales como beneficiosos para la actividad agrícola. Incluso si el debate sigue abierto, es esencial identificar estrategias para mejorar el impacto global de este capital cuando su efecto directo sobre la producción agrícola resulte desfavorable. Con este fin, los estudios recientes de estas remesas desde la perspectiva de la financiación climática son una vía interesante a explorar.

Las remesas de los emigrantes permiten a las poblaciones receptoras satisfacer necesidades económicas y sociales específicas en los países en desarrollo. Según datos proporcionados recientemente por el Banco Mundial, las remesas enviadas al África subsahariana han aumentado de forma constante en los últimos años, incluso durante la crisis mundial: +16,1 % en 2021; +6,1 % en 2022; +1,3 % en 2023 y +3,7 % en 2024. Esta tendencia puede atribuirse, en parte, a la adopción y seguimiento de políticas pertinentes por parte del Banco Mundial, como la reducción del costo de las transferencias entre corredores de remesas.

Adicionalmente, hay cada vez más seguimiento de estos fondos desde los países de origen hasta los países de destino. Son gestionados mediante mecanismos formales y seguros como operadores tradicionales de transferencias (bancos, empresas de envío de dinero, correos) o mediante servicios de transferencia digital que están en constante crecimiento. Los medios de transferencia más comúnmente empleados son efectivo, transferencias bancarias, tarjetas de débito/crédito o dinero móvil. Gracias a que los costos de transacción según el medio de transferencia están disponibles y son transparentes para los actores del mercado, la decisión de realizar una transferencia se facilita aún más para los emigrantes. Además, estos ingresos son directa y rápidamente accesibles para sus beneficiarios, que los reciben en tiempo real. Son no reembolsables, es decir, no tienen costo para el receptor, a diferencia de cierta financiación para la adaptación al cambio climático que se otorga a países vulnerables en forma de préstamos.

A pesar de estos importantes avances en el mercado de remesas, que aumentan el flujo de remesas recibidas y su trazabilidad, la inquietud fundamental parece ser encontrar mecanismos para mejorar el efecto de estos recursos financieros en la actividad económica. En este artículo, exploramos cómo las remesas de los emigrantes interactúan con tres tipos de variabilidad climática – contaminación del aire, variaciones de temperatura y cambios en las precipitaciones – en la producción agrícola en África subsahariana. La agricultura en África es uno de los sectores más afectados por el cambio climático, y las demandas de adaptación son cada vez más urgentes y evidentes, como se evidencia en el capítulo 9 del sexto informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Los resultados tienen como objetivo proporcionar información a los responsables políticos que buscan identificar fuentes de financiación climática para implementar estrategias para la adaptación al cambio climático en países vulnerables. Estas fuentes complementarían los actuales mecanismos financieros reconocidos explícitamente por la comunidad internacional y presentados por la OCDE.

El concepto de variabilidad climática se manifiesta de diversas formas: mayor fluctuación de la temperatura y las precipitaciones, aumento de la contaminación atmosférica y mayor incidencia de fenómenos meteorológicos extremos como sequías, inundaciones, tormentas, etc. La lista de impactos climáticos se alarga cada año. En el África subsahariana, la contaminación del aire es motivo de especial preocupación. Chad y Burkina Faso se encuentran entre los diez territorios más contaminados del mundo. Por otra parte, las variaciones de temperatura y precipitaciones aumentan rápidamente en esta región lo cual repercute negativamente en el sector agrícola, como demuestran los resultados del informe sobre el estado del clima en África. Canalizar estratégicamente las remesas de los emigrantes hacia actividades diseñadas para adaptarse a estas variaciones climáticas podría mejorar los indicadores económicos, como la producción agrícola. Proponemos varios mecanismos para transmitir el impacto de las remesas de los emigrantes en la producción agrícola, a través de la adaptación a la variabilidad climática.

  • Remesas, contaminación del aire y producción agrícola

La contaminación del aire afecta a la producción agrícola tanto directa como indirectamente. Por un lado, la contaminación del aire es perjudicial para la salud humana, incluidos los que trabajan en el sector agrícola. Por esta razón, reduce la disponibilidad de fuerza laboral saludable, lo cual representa una limitación para la producción agrícola en los países en desarrollo. En África, asombrosamente 1.2 mil millones de personas carecen de acceso a instalaciones de cocina limpias. Estas personas cocinan exclusivamente con carbón, leña y biomasa. Son tanto contribuyentes como víctimas de la contaminación del aire. Por otro lado, esta contaminación afecta adversamente al crecimiento de las plantas y contribuye a reducir la producción agrícola en estos países. Además, aumenta las pérdidas y los daños en el sector. Los recursos que facilitan el acceso a una cocina limpia, es decir, que no afecte la calidad del aire, están disponibles y son accesibles económicamente para los países de bajos ingresos. El sector público y/o privado moviliza estos instrumentos, pero no cuentan con la visibilidad necesaria. En estudios recientes se demuestra que las remesas recibidas en los países en desarrollo mitigan las emisiones de CO2 a nivel local cuando se destinan a inversiones ambientalmente sostenibles.

  • Remesas, cambios en las precipitaciones y producción agrícola

Se reconoce ampliamente la importancia del sector agrícola en África. En algunos países de la región, se calcula que la agricultura aporta el 60 % del producto interno bruto. Los economistas también reconocen que la agricultura depende en gran medida de las variaciones de las precipitaciones, lo que hace que la producción sea vulnerable. Las remesas en efectivo son uno de los mecanismos de apoyo indirecto para las actividades agrícolas en un contexto de disminución de las precipitaciones. Facilitan la gestión del sistema de riego o financian la compra de insumos adecuados, incluidos los fertilizantes, y apoyan la producción del sector. En ciertos contextos, las remesas se correlacionan positivamente con la mecanización agrícola, el acceso al crédito bancario y la participación en iniciativas colectivas de adaptación a las inundaciones, como la preparación y restauración de áreas degradadas. Esto fortalece la capacidad de los hogares beneficiarios para adaptarse a los cambios climáticos.

  • Remesas, adaptación a las variaciones de temperatura y producción agrícola

El aumento de las temperaturas es otro aspecto del cambio climático que exige respuestas políticas en términos de adaptación. Las variaciones de temperatura, al igual que otros riesgos climáticos, deterioran directamente la producción agrícola y sus rendimientos. Para adaptarse, los expertos recomiendan una agricultura «inteligente» que combine prácticas y tecnologías agrícolas resilientes. De este modo, las remesas de los emigrantes pueden facilitar el acceso de los agricultores a estas técnicas y prácticas agrícolas recomendadas.

Nuestra investigación determina el efecto de las remesas de los emigrantes en la producción agrícola utilizando datos climáticos para un conjunto de 29 países de África subsahariana durante el período 1990-2020. Mediante el estimador del Grupo Medio de Efectos Correlacionados Comunes, mostramos que un aumento del 1 % en las remesas reduce paradójicamente el índice de producción agrícola en un 3,32 %. Este fenómeno podría explicarse por el hecho de que estos ingresos no se derivan del trabajo agrícola de los beneficiarios. Esto generaría una dependencia de esta nueva fuente de ingresos, lo que resultaría en una disminución no solo de la participación en el trabajo, sino también de los esfuerzos de los beneficiarios en la producción.

Sin embargo, cuando incluimos la variabilidad climática en el análisis (variables de interacción de estas entradas de capital y cada una de las variables climáticas), el efecto se vuelve significativamente positivo. Encontramos, por ejemplo, que un aumento del 1 % en las remesas de los emigrantes que interactúan con la variación de las precipitaciones aumenta el índice de producción agrícola en un 0,022 %. Esto indica que cuando las remesas se destinan a ayudar a los agricultores a adaptarse a la variabilidad climática, no impiden la producción agrícola y, de hecho, la respaldan de forma positiva. En un contexto de precipitaciones disminuidas, las transferencias permiten a los agricultores hacer frente a este riesgo climático al invertir en sistemas de regadío o al comprar fertilizantes adecuados. También permiten invertir en prácticas y técnicas agrícolas resilientes, como el financiamiento de programas de capacitación.

Por lo tanto, la adaptación al cambio climático es una oportunidad para utilizar las remesas con fines de inversión, en lugar de destinarlas para el consumo diario. Este capital es entonces una fuente de financiación complementaria e imprescindible para el éxito de la adaptación del sector agrícola al cambio climático.

En consecuencia, los responsables políticos deben fomentar las transferencias por motivos climáticos por encima de las transferencias motivadas únicamente por altruismo o razones económicas. Para lograrlo y promover el uso de las transferencias con fines de adaptación al cambio climático, es crucial generar conciencia entre todas las partes interesadas en el mercado de las remesas, especialmente los gobiernos y sus socios internacionales.

Christian Ndzie Omgba
Doctorando, UCAD-Senegal
Babacar Sene
Profesor, UCAD Senegal