Medio ambiente, energía y naturaleza

Las inundaciones por el aumento de las mareas en Indonesia, un desafío a los límites de la adaptación

7 min

by

Irene Sondang Fitrinitia and Muhammad Aminullah

Los fenómenos relacionados con el cambio climático no se producen siempre de forma súbita y drástica. Pueden gestarse de manera silenciosa, minando a paso lento, pero seguro, los medios de subsistencia en las regiones más vulnerables. Dichos fenómenos «lentos» suelen quedar fuera del ámbito legal de las políticas en caso de desastres, lo cual significa que las comunidades afectadas tienden a quedar relegadas por el Gobierno central. Por ejemplo, las inundaciones costeras en Timbulsloko, en Indonesia, se han producido durante muchos años, con unas consecuencias que han ido agravándose de manera progresiva, aunque no por ello con un efecto menos devastador. Los responsables políticos deben modificar los marcos de adaptación al cambio climático para poder dar respuesta a esta categoría de riesgo más lento.

En Timbulsloko, un pueblo situado en el norte de Java, en Indonesia, el desastre no adquiere la forma de un impacto repentino. En su lugar, llega de manera sigilosa con el aumento de las mareas, que van lentamente anegando la tierra e inundando continuamente el medio.

Esta inundación permanente ha sumido bajo sus aguas miles de hectáreas de tierras productivas, eliminando de forma efectiva el eje central de la economía nacional. A pesar de ello, la destrucción masiva a lo largo de la costa norte de la isla de Java suele colarse entre las grietas de los marcos de actuación de las políticas nacionales en caso de desastre. La razón es simple: este fenómeno se presenta como un riesgo de evolución lenta en lugar de como una única catástrofe de efecto radical.

Si observamos Timbulsloko más de cerca, nos damos cuenta de cómo los desastres de evolución lenta están acabando de manera silenciosa con los medios de subsistencia que sustentan uno de los ejes costeros más importantes de Indonesia. El norte de Java se caracteriza por poseer terrenos llanos y fértiles, así como por estar bien conectado con las carreteras principales. Esto lo convierte en un núcleo importante en términos de agricultura, pesca e industria, conectando así grandes polos de actividad económica. No obstante, este uso intensivo de la tierra ha provocado que la zona sea más vulnerable a unas condiciones climáticas cada vez más extremas. La inundación y el hundimiento de la tierra están haciendo desaparecer las tierras productivas.

Durante las últimas tres décadas, la costa norte de Java se ha enfrentado a inundaciones debidas al aumento de las mareas. Unas inundaciones cada vez más frecuentes e intensas. El impacto ha sido lo suficientemente significativo como para desencadenar desplazamientos temporales masivos. Las inundaciones no han cesado, sino que han continuado afectando y extendiéndose por la costa indonesia hasta llegar a Timbulsloko en torno al año 2010. El litoral se ha ido degradando y borrando sin prisa, pero sin pausa, dando como resultado la desaparición total de los límites entre tierra y océano en Timbulsloko.

Cambios en el litoral de Timbulsloko

Las inundaciones por el aumento de las mareas y la transformación de los medios de subsistencia costeros

Con la desaparición del litoral y de los límites entre mar y tierra, los medios de subsistencia a nivel local empezaron a disminuir drásticamente. Este fenómeno se ha caracterizado por ser un proceso lento, que refleja la degradación gradual de la costa, en lugar de un fenómeno radical y repentino. 

El desplome de la economía se produjo mucho antes de que la ayuda del Gobierno llegase, aunque no ha sido por falta de resiliencia a nivel local. De hecho, la población local se embarcó en un agotador ciclo de adaptación. Cuando el mar aumentó de nivel por primera vez, los residentes usaron tierra para elevar el suelo. La intensificación de las inundaciones los llevó a construir palafitos para, con el paso del tiempo, terminar recurriendo a estructuras flotantes. Nada fue suficiente para hacer frente a las inundaciones.

La economía local sufrió una estrepitosa caída similar. Gradualmente, el rendimiento de los estanques fue decayendo hasta que estos acabaron completamente sumergidos. Quienes trabajaban en la acuicultura se vieron obligados a practicar la pesca costera, una estrategia «salvavidas» fruto de la desesperación, antes de decantarse finalmente por empleos precarios e informales. 

Esta situación nos lleva a los «límites de la adaptación» fundamentales, aquellos en los que las medidas de adaptación ya no pueden evitar riesgos inaguantables para los medios de subsistencia. La población de Timbulsloko ha sido empujada más allá de estos límites geográficos y económicos. Estos cambios drásticos a nivel laboral no son indicadores de resiliencia. Se trata de señales de socorro que indican que la capacidad de adaptación de los hogares ha sido exprimida hasta la última gota.

Las inundaciones por el aumento de las mareas son una paradoja dentro de la gestión nacional de desastres

La raíz de esta crisis gubernamental radica en un ángulo muerto capital en el marco legal indonesio. Dentro de la Ley para la gestión de desastres de 2007 de Indonesia, la definición de «desastre» se basa de manera abrumadora en fenómenos acontecidos. El sistema está diseñado para movilizar recursos en caso de desastres de evolución rápida que sean claramente visibles. Dado que las inundaciones por el aumento de las mareas se desarrollan de manera lenta y de forma acumulativa, se trata de un fenómeno legalmente invisible.

Esta falta de terminología específica genera una barrera burocrática. Impide que las poblaciones afectadas puedan acceder a fondos gubernamentales de vital importancia, así como a servicios de emergencia y marcos de recuperación estructural. Cuando una crisis de evolución lenta no es clasificada legalmente como «desastre», se reduce su categoría a la de «problema ambiental común». Como consecuencia, el hundimiento económico sufrido por los hogares costeros se produce completamente al margen de los marcos oficiales de recuperación en caso de desastre. La estructura estatal en materia de políticas crea un ángulo muerto que permite que la destrucción de evolución lenta siga su curso sin encontrar obstáculo alguno.

Ante la falta de intervención estatal, una coalición de agentes no estatales ha entrado en acción: personal académico, organizaciones no gubernamentales y empresas privadas se han concentrado en Timbulsloko, convirtiendo el pueblo en un laboratorio viviente para la adaptación al cambio climático. Estos grupos externos están intentando frenar la acción de las mareas con medidas que van desde la investigación de acción participativa hasta la creación de infraestructuras flotantes comunitarias.

Sin embargo, este enfoque fragmentado tiene limitaciones fundamentales. Las intervenciones se apoyan ampliamente en las agendas institucionales, de carácter temporal, y en una cantidad limitada de ciclos de financiación procedentes de grupos externos. Sin una coordinación a nivel estructural o un objetivo político claro por parte del Gobierno, estos esfuerzos se quedan en meros experimentos parciales y localizados. No pueden aplicarse a gran escala ni ser garantía de una estabilidad a largo plazo. Un laboratorio viviente es un espacio excelente para la innovación, pero no sustituye una política pública de largo alcance.

Indonesia no es el único país que se enfrenta a esta amenaza existencial, y existen precedentes internacionales que pueden marcar la senda. En el ámbito de los desastres de evolución lenta y progresiva, Bangladesh es un ejemplo importante en materia de transición de una gestión reactiva frente al riesgo de desastres a una reducción proactiva del riesgo de desastres. Bangladesh ha implementado con éxito estrategias para hacer frente a los riesgos de evolución lenta, como el aumento de la salinidad del suelo o el aumento del nivel del mar.

Para abordar la crisis en el norte de Java de forma eficaz, Indonesia debe modificar sus esquemas de gestión del riesgo de desastres. El país necesita un marco político jurídicamente vinculante que reconozca de manera explícita los riesgos de evolución lenta como desastres legítimos, integrados en las estrategias de reducción del riesgo de desastres. Este cambio en materia de gobernanza abriría las puertas a recursos estatales para la transición estructurada a otros medios de subsistencia. Esto evitaría que la población quede atrapada en un bucle de ensayo-error infra financiado.

Reconocer el daño lento y silencioso que sufre la costa es el primer paso necesario hacia su salvación. Esta perspectiva pone de relieve la necesidad de interpretar el impacto del clima extremo no solo a través del prisma de los fenómenos rápidos y nefastos, sino a través de los procesos que se desarrollan a largo plazo y que están acabando con los medios de subsistencia de los hogares costeros.

Irene Sondang Fitrinitia
Profesor e investigador de la Universidad de Indonesia
Muhammad Aminullah
Investigador y responsable de campañas, Walhi Yakarta