Medio ambiente, energía y naturaleza

Cómo la pérdida de recursos pesqueros está impulsando la migración humana en el Pacífico

8 min

by

Michelle DeFreese and Benjamin Moy

El Tratado de la Unión Falepili entre Australia y Tuvalu puso sobre la mesa los profundos efectos del cambio climático en los tipos de migración en la región del Pacífico. El acuerdo define vías para que los ciudadanos de Tuvalu emigren y vivan en Australia de manera permanente y hace referencia al impacto del cambio climático en las poblaciones. Sin embargo, aunque la comunidad internacional se ha centrado en el aumento del nivel del mar como principal impulsor de la migración por motivos climáticos, existen otros factores, tales como la acidificación de los océanos, el blanqueamiento de los corales o las olas de calor marinas, que también han aumentado el nivel de vulnerabilidad de las comunidades costeras. 

Kiribati y Tuvalu están principalmente compuestas de atolones, islas bajas formadas por coral. Aunque su masa continental conjunta es de 837 km2, sus zonas económicas exclusivas (ZEE) cubren aproximadamente unos 4,5 millones de km2, lo cual representa una extensión continental superior a la de la India.

Debido a su geografía única, la pesca es la principal fuente de alimento y de ingresos para los hogares. De media, la población de Kiribati y Tuvalu consume 72 kg y 56 kg de pescado por persona y año, respectivamente. Se trata de una de las medias de consumo más altas del mundo. En Tuvalu, vender pescado es la principal fuente de ingresos procedentes del sector primario para un 25 % de los hogares (un 37 % en zonas rurales). En Kiribati, el 47 % de los hogares recurre a la pesca como actividad principal (un 67 % en zonas rurales).

El impacto cada vez mayor de los fenómenos climáticos, tanto de evolución lenta como de evolución rápida, tiene consecuencias de largo alcance para la población que depende de la pesca, además de añadirse al conjunto de razones subyacentes de la migración interna e internacional.

Households participating in primary activities, by urban rural area and activities

Gd

El impacto acelerado del cambio climático 

A nivel global, se estima que el 84 % de las áreas de arrecife de coral de todo el planeta sufrieron estrés térmico entre enero de 2023 y septiembre de 2025. Se han registrado episodios de blanqueamiento masivo de corales en Kiribati, en lugares como Kiritimati (Isla de Navidad), donde se perdió cerca del 90 % de la cobertura coralina durante un fenómeno de calentamiento, acentuado por el ciclo de El Niño 2015-2016 o superniño, que fue más intenso.

Con la pérdida de coral, se ha experimentado un declive en la abundancia de peces, diversidad de especies y volumen de captura en la pesca costera. Esto ha producido el desplazamiento de la población, que ha tenido que viajar a zonas más lejanas para encontrar caladeros más abundantes, lo cual ha generado un mayor riesgo e incrementado el coste del acceso a los recursos que constituyen su fuente de ingresos principal.

Dado que el cambio climático sigue afectando a la región, se prevé que el blanqueamiento de los corales se produzca cada año. Como resultado, los modelos auguran una reducción del 40 % de potencial de captura en el trópico en 2055.

El impacto de esta potencial pérdida para las poblaciones que viven de la pesca supondría un gran cambio. Los datos de las encuestas en Tuvalu indican que el descenso de la población de peces es un factor determinante que incita a la migración. Una cifra estimada del 61 % de los hogares indicó que una cantidad «menor de peces en el mar» sería motivo de desplazamiento.

Self-reported factors contributing to migration decision-making in Tuvalu

Percentage of households which would migrate if faced with this condition
Criteria to be fulfilled for potential migration
Source: Milan, A., Oakes, R., & Campbell, J. (2016). Tuvalu: Climate Change and Migration – Relationships between household vulnerability, human mobility and climate change (Report No. 18). Bonn: United Nations University Institute for Environment and Human Security (UNU-EHS).
Gd

Mientras los procesos de evolución lenta, como la acidificación de los océanos, suponen un problema que tiene un efecto continuado en las prácticas pesqueras, los fenómenos de evolución rápida, como los ciclones, las olas de calor marinas y el blanqueamiento de los corales tienen efectos más inmediatos y graves para las poblaciones costeras. Estos fenómenos aumentan el nivel de vulnerabilidad y refuerzan las condiciones que influyen en los tipos de migración.

Blanqueamiento de los corales, Luapou, Tuvalu. Crédito de la foto: Sam Pedro.

Formas de avanzar

Puesto que hay pocas investigaciones sobre la pérdida y los perjuicios para la pesca tropical, es preciso un mayor análisis para entender mejor las necesidades de los pescadores, sus prioridades y valores a nivel local, así como para realizar una planificación informada para su adaptación de cara al futuro.

Además, la pesca costera plantea retos a la hora de efectuar un análisis cuantitativo. A diferencia de la pesca de altura, su evaluación resulta difícil porque se lleva a cabo a pequeña escala, así como por su naturaleza informal y por los datos poco coherentes a disposición. No obstante, este tipo de pesca es clave para la seguridad alimentaria e ingresos de los hogares, y juega un papel central en la economía local. Por ello, es esencial entender su importancia en el marco de un contexto actual y futuro de riesgos de desplazamiento.

Para contribuir a una toma de decisiones basada en datos contrastados, el seguimiento y la evaluación de la pesca costera debería ser una prioridad en investigaciones futuras sobre pérdidas y perjuicios para la pesca, de la misma forma en que se presta interés a la pesca de altura. Los fenómenos de evolución lenta y rápida que afectan a la pesca costera también deberían ser tomados en consideración como potenciales impulsores en materia de migración interna, particularmente en los flujos de migración desde zonas rurales a zonas urbanas y en los que van desde las islas periféricas hacia la capital. Se podrían incorporar puntos de inflexión climáticos, mediante el uso de cálculos como la captura por unidad de esfuerzo (CPUE), a pesar de algunos riesgos metodológicos, para analizar y evaluar la vulnerabilidad de las poblaciones que dependen de la pesca.

Podrían, asimismo, emplearse herramientas y metodologías como la del enfoque «Cost of the Diet (‘Coste de la dieta alimenticia’)» para analizar cómo los cambios a lo largo del tiempo afectan a la seguridad alimentaria, la nutrición y a los gastos en alimentación. La transición profesional de las poblaciones dependientes de la pesca que se hayan visto afectadas por la pérdida de hábitat y de biodiversidad deberían ser consideradas a la hora de definir estrategias nacionales de resiliencia climática y en la planificación a medio-largo plazo. Además, deberían adoptarse enfoques de investigación más inclusivos y participativos para garantizar que tanto la cultura como el conocimiento tradicional formen parte de la interpretación de la pérdida y los perjuicios que sufren las comunidades pesqueras.

Michelle DeFreese
Coordinadora de proyectos, sobre pérdidas y daños, Comunidad del Pacífico (SPC)
Benjamin Moy
Investigador en pérdidas y daños, Comunidad del Pacífico (SPC)