Los riesgos financieros relacionados con la naturaleza en Brasil pueden ser materiales

Como muchos otros países, Brasil se encuentra amenazado por la deforestación, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Esta columna explora la evidencia acerca de estos peligros tal como se refleja en las instituciones financieras del país. Los bancos y sus supervisores necesitan una mayor conciencia de los riesgos materiales para los servicios ecosistémicos del mundo natural derivados de sus actividades de préstamo e inversión.

La pérdida de biodiversidad es una de las mayores amenazas para la humanidad. Dado que las economías se encuentran ‘integradas’ en la naturaleza, la pérdida de servicios ecosistémicos como los suelos fértiles, la protección contra inundaciones y el control de la erosión pueden provocar graves pérdidas y perturbaciones a la actividad económica. Estos posibles efectos son a menudo evidentes inicialmente en las repercusiones negativas indirectas para el sector financiero.

La pérdida de biodiversidad puede afectar al sistema financiero a través de dos canales principales: los riesgos físicos, que se refieren al impacto financiero de los cambios en el capital natural; y los riesgos de transición, que resultan del proceso de ajuste hacia una economía más sostenible.

Los cambios en las reservas y el estado del capital natural pueden tener efectos materiales en las empresas que dependen de la capacidad de la naturaleza para proveer servicios ecosistémicos, con implicaciones para las instituciones financieras. Al mismo tiempo, las instituciones financieras pueden tener efectos adversos sobre la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas a través de sus operaciones y decisiones de inversión (lo que se conoce como ‘doble materialidad’).

En este contexto, y mientras continúan los esfuerzos para desarrollar una mejor comprensión de la relación entre la pérdida de biodiversidad y la estabilidad financiera, es importante reunir pruebas sobre la exposición de las instituciones financieras a los riesgos financieros relacionados con la naturaleza.

En un estudio reciente, que según nos consta es el primero centrado en un mercado emergente, estudiamos cómo y en qué medida los bancos están expuestos al riesgo de la pérdida de biodiversidad en el contexto de Brasil, el país con mayor diversidad biológica del mundo, amenazado, entre otras cosas, por la deforestación y el cambio climático.

La investigación sigue aplicando esfuerzos pioneros similares a los realizados por el Banco de los Países Bajos y, más recientemente, el Banco de Francia. Pero dado que el sistema financiero de Brasil se centra en los bancos, nuestro enfoque trata de forma más específica el sector bancario que la totalidad del espectro de las instituciones financieras.

Nuestros resultados, que son preliminares dada la incertidumbre en torno a los canales de transmisión y las limitaciones de datos y metodologías, sugieren que la exposición de los prestamistas brasileños al riesgo de pérdida de biodiversidad puede ser importante.

En marzo de 2021, los bancos brasileños estaban expuestos a un importante riesgo crediticio de 811 billones BRL por empresas no financieras que operan en sectores altamente o muy altamente dependientes de uno o más servicios ecosistémicos.  Esta cantidad representa el 46% del total de la cartera de préstamos corporativos no financieros y el 20% del total de la cartera de créditos.

Sobre la base de la sensibilidad histórica de la calidad de los activos de los bancos brasileños a las condiciones macroeconómicas y a la modelización macroeconómica de los servicios de ecosistemas, las pérdidas de producción asociadas a un colapso de los servicios ecosistémicos podrían traducirse en un incremento acumulativo a largo plazo de los préstamos improductivos de las empresas del orden de nueve puntos porcentuales, en igualdad de otras condiciones.

La biodiversidad y el cambio climático son fenómenos que se influyen mutuamente. Esto implica que los bancos brasileños, ya expuestos a riesgos relacionados con el clima, también pueden enfrentar efectos combinados derivados de la interacción entre la pérdida de biodiversidad, el cambio climático y los desastres naturales.

En términos de riesgo de transición, los bancos brasileños están expuestos a préstamos pendientes por valor de 254 billones BRL o al 15% de su cartera corporativa de empresas que potencialmente podrían operar en áreas protegidas. Su exposición al riesgo podría incrementarse a 437 billones BRL (25% de la cartera de créditos corporativos) en caso de que zonas de muy alta prioridad para acciones de conservación de la biodiversidad sean protegidas, y a 664 billones BRL (38% de la cartera) si todas las áreas prioritarias pasan a protegerse.

Por último, para las 11 de las 143 empresas brasileñas que cotizan en bolsa y para las cuales se han registrado controversias ambientales, a fecha de 31 de diciembre de 2019, los bancos estaban expuestos a préstamos pendientes por valor de 109 billones BRL (7% de la cartera de créditos corporativos).

Dada la importante cantidad de dinero prestado por los bancos brasileños para proyectos potencialmente perjudiciales y su dependencia de la prestación de servicios ecosistémicos que derivan de la naturaleza, la incorporación de prácticas de gestión del riesgo relacionadas con la biodiversidad en el sector bancario ofrece enormes oportunidades para prevenir efectos negativos sobre la biodiversidad.

Nuestros resultados tienen implicaciones tanto para los bancos como para el Banco Central de Brasil (BCB), el supervisor financiero. Los bancos podrían comenzar a adoptar medidas para identificar y cuantificar su exposición a la pérdida de biodiversidad a fin de vigilar y mitigar los riesgos materiales que pudieran derivarse de sus actividades de préstamo e inversión.

Los bancos también podrían tomar medidas para revelar los impactos de sus inversiones sobre la biodiversidad y exigir lo mismo a las empresas de sus carteras. A ese respecto, el recientemente establecido Grupo de Trabajo sobre Declaraciones Financieras Relacionadas con la Naturaleza, podría ofrecer el marco apropiado.

El sector financiero desempeña un papel decisivo en la promoción de los impactos beneficiosos de los sectores económicos sobre la naturaleza. El BCB, que en 2014 estuvo entre los primeros bancos centrales del mundo en exigir a las entidades supervisadas la medición de los riesgos sociales y ambientales, añadió recientemente una dimensión de sostenibilidad a su estrategia institucional. El pilar de la sostenibilidad de su programa de trabajo ya incluye iniciativas que pueden tener efectos positivos en la conservación y restauración de la biodiversidad.

Una mejor gestión de los riesgos financieros relacionados con la naturaleza no sólo contribuiría a la seguridad y solvencia de los bancos a título individual y del sistema financiero de forma más amplia: también podría ayudar a disminuir el flujo de capital hacia actividades económicas que perjudican a la naturaleza, reduciendo así la necesidad de financiación para conservar y restaurar la biodiversidad y los servicios que prestan los ecosistemas.

 

Autores:

Pietro Calice 

Federico Diaz Kalan 

 

Los autores forman parte del Banco Mundial. Las opiniones expresadas en esta columna son sólo las de los autores y no representan necesariamente los puntos de vista del Banco Mundial, sus Directores Ejecutivos o, las de los países que ellos representan.